Era el momento ideal para darle esquinazo.
Así que salí corriendo tal y como haría cualquier otro ser humano maduro y responsable, y me topé de morros con una persiana que tenía tacto de pellejo. "¿Qué es esta mierda?", exclamé sin percatarme de mi mala lengua. "Esta mierda es mi abuela, pero gracias por matarla", me dijo una vocecilla apitufada. Miré hacia abajo y un zurullo me estaba hablando. "La has matado, desgraciado", me dijo llorando lágrimas de diarrea. Yo levanté mi pie izquierdo despacio, con el corazón encogido, con una mezcla de miedo y emoción alojándose en el más recóndito rincón de mi alma. ¡Joder, que nunca había pisado una mierda que hablara!
Efectivamente, lo había hecho. Allí estaba, en la suela de mi zapato, el cuerpo inerte de una mierda anciana y, a escasos centímetros, en el suelo, su nieto-mojón llorando como un culo con gastroenteritis.
Por unos segundos me sentí como el peor de los criminales. Luego pensé "No ha sido tu culpa. Las mierdas son pequeñas, están por todas partes y algunas están secas y no las hueles venir. Además, podia hablar y no lo hizo. Una mierda normal sueña con tener esa ventaja y esta abuela-caca la tenía y no la aprovechó para salvar su excremencia, digo...su existencia."
"Ha sido por tu puta culpa. Te voy a llevar ante el tribunal de Mierdicia. Allí el Juez Cagao decidirá qué hacer contigo", dijo la mierda que seguía viva, mientras yo pensaba: "¿Y si te piso y te callas la boca, qué?"
Paré un momento a reflexionar y a hacer balance de lo sucedido: Chico engaña a Niña, Chico sale corriendo, Chico tropieza con Pellejo Extraño, Chico pisa Mójon Parlante, Chico es amenazado con ser llevado a juicio por Familiar de Mojón Parlante.
¿Qué hacer, Dios Mío, qué hacer?
El nieto-mierda se quedó perplejo. No supo qué decir en ese momento, ni en el siguiente, ni en los 15 momentos que le siguieron a ése. Se quedó mudo e inmóvil, así que aproveché para ir a comprar tabaco.
