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sábado, 13 de febrero de 2010

Qué vida más mierda

¿Os gusta "Qué vida más triste"? Pues entonces no veáis este vídeo:

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lunes, 11 de enero de 2010

El debate

¿Por qué no decirlo? El mejor debate del mundo

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martes, 2 de septiembre de 2008

Sofalosofía- Amor, Dinero y Salud

Hay veces que la gente se cuestiona cosas filosóficas más allá de Buzz Lightyear. Preparaos para una experiencia totalmente orgánica. Muy pronto desearás ser ciego y sordo para perderte estas gilichuflas. ¡Dale al play y que empiece la montaña rusa! Reservado el derecho de admisión.

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domingo, 31 de agosto de 2008

Migaja de Pan




Migaja de Pan quería ser feliz. Pronto se dio cuenta de que era imposible y se suicidó alegremente (para que la gente no sospechase).

FIN

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lunes, 25 de agosto de 2008

Los Viajes de Créduler

Capítulo II

El autor, desconocedor del lugar en el que se encuentra, se encuentra con un desconocido y le pregunta, descubriendo así información inútil. El inútil del autor pregunta a una niña y descubre información útil. La útil niña descubre que aparece en un relato estúpido narrado por un tío que se llama Muelle. Los muelles no sé quién los descubrió, pero me gustaría saberlo.

Hallándome inmerso en este mundo de color de rosa acerté a preguntarle a un transeúnte que transeuntaba por la calle. De repente, y sin yo mediar palabra, fue el hombre el que comenzó a hablar conmigo.

- ¿Dónde estamos? - preguntó el caballero.

- ¡Qué casualidad! - exclamé yo.

- ¿Por qué? ¿Acaso usted se llama “dónde estamos”? – replicó él.

- Pues no pero, casualmente, ése es el nombre que mis padres querían ponerle a mi abuelo. La casualidad viene realmente de que yo estaba a punto de preguntarle lo mismo. – inquirí yo.

- Adelante, pregúntemelo entonces. No se corte, yo soy muy comprensivo. – dijo él.

- De acuerdo, pues. ¿Dónde estamos? - dije yo.

- ¡Diantres, qué casualidad! ¡Si eso es justo lo que yo le he preguntado!

La conversación se alargó en el mismo tono durante unas doce horas y tres cuartos de baño. Al final conseguí que aquel tipo me diera su número de teléfono y el número de la seguridad social de Georgie Dann, pero olvidé preguntarle si aquello era un país hecho de algodón de azúcar. Por tanto, opté por la decisión más lógica: suponer que estaba dentro del cuerpo de una anciana gigante.

Y, efectivamente, así fue. Tras preguntar a una niña, descubrí que estaba en Viejigantelandia. Según fui advertido más tarde, jamás debe confundirse este país con su archienemigo Vejigantelandia, región situada dos pulmones y unas tripas más abajo, y cuyo emperador Veji-Luis Carod-Moñiga juró independencia extrema mientras las ranas tuvieran pelo*.

Pedí a la muchacha que me llevase al lugar más interesante de su país, y me llevó al avión para que me fuese a mi casa. Tal parecía que en Viejigantelandia no había nada que valiera la pena. Menos mal que descubrí que no era así...

* NOTA: Tanto en Viejigantelandia como en Vejigantelandia, se les denomina “ranas” a las ranas, y “pelo” al pelo.

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El Rollo de la Cocina - Sopa de Caracol

Aquí llega una nueva receta del chef con más solera de este blog.




SOPA dE CARaCol


Se coge una escalera de caracol y se mete en una olla con agua a fuego lento. La olla tiene que ser grande, porque si no, no cabe.

Ya está.

Si no le ha gustado la receta, no la lea de nuevo.

Hasta luego.

Un beso.

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martes, 5 de agosto de 2008

Los Viajes de Créduler

Capítulo I


El autor da alguna información de él y de su familia; primeras incitaciones a viajar. Decide coger un avión a Australia. Se compra el billete. Se le pierde el billete. Lo encuentra. Lo tira a la basura. Se vuelve a su casa. Se compra otro igual. Se va a Australia.

Hola a todos. Mi nombre es Muelle Créduler. Me pusieron ese nombre para que nunca olvidase que las vacas se ordeñan por orden alfabético. Nací a través de la vagina de mi madre y me gustan las patatas con guchuflete. Tengo dos hijas, y las dos son trillizas, pero espero que nunca se enteren. Mi mujer es un espárrago del tamaño de dos espárragos pequeños unidos al unísono. Cuando sea mayor, espero tener tantos hijos que tenga que darles de comer panizo mojado en agua del grifo. Ésta es mi historia.

Cansado de la vida rutinaria que conlleva estar casado con una verdura, un día decidí viajar. Encendí la televisión, y la aplastante cantidad de programas de calidad que se emitían se abalanzó sobre mí como un oso hormiguero se abalanza sobre una guía telefónica. De pronto me desmayé, y soñé que me convertía en el logotipo de una marca de crema de chocolate con avellanas. Es por esto que decidí coger un avión a Andorra. Pero como Andorra es una mierda pequeñísima, al final opté por Australia.

Así pues, compré el billete. Se me perdió el billete. Lo encontré. Lo tiré a la basura. Me volví a mi casa. Me compré otro igual. Me fui a Australia.

Por extraño que parezca, al llegar a tierra, me di cuenta de que todo era rosa. No quiero decir con esto que me cambiase de acera, no. Yo a los maricones los mato a golpes de mechero Zippo® y los trituro con la Minipimer® hasta que quedan hechos sopa Sopinstant®. Quiero decir que la terminal era rosa, las personas eran rosa, el cielo era rosa, las panteras eran rosa... Todo era tan rosa que estaba seguro de que, por algún error o infortunio, había llegado no a Australia, sino a algún país hecho de algodón de azúcar. Es por esto que empecé a chuparlo todo con tanto ahínco que se me cayó la lengua. Me la puse en la boca otra vez y empecé a preguntar a todo el mundo qué pasaba...

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domingo, 18 de mayo de 2008

Delirios al amor de la lumbre


Él se enamoró locamente de ella, y ella de él. Salían a pasear a cámara lenta por la playa y a comer spaghetti como La Dama y el Vagabundo. Un día ella lo dejó porque no olía bien. Resulta que él, al oler algo, hacía mucho ruido con la nariz, y ella decía que una persona que no huele como es debido no puede ser trigo limpio.

A partir de entonces: angustia, llantos, llamadas a medianoche a la teletienda de Antena 3, ... todo por culpa del amor. Se sentía desolado, como un cacahuete en un desierto de panchitos, como una rana lanzada a 300 km/h contra el culo de una vaca, como una tapa de yogur tirada a la basura sin ser chupada, ...la vida es una mierda cuando te sientes como una mierda.

Pero un buen día llegó la felicidad. Ella murió atropellada por un búfalo con sobrepeso. Él se casó con su cadáver y fueron felices hasta que las autoridades se enteraron. Hay gente que no comprende el romanticismo.

Qué bonito es el amor. La necrofilia es menos bonita. Cuando muera quiero donar mis órganos al Conservatorio de Matalascañas y mi colección de matasuegras al Museo del Prado.

No le digáis a nadie que no llevo calcetines.

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jueves, 27 de marzo de 2008

Tres-Cestos (de Esparto)


Me gustaría contestar a mis compañeros de rollo Álvaro y Perdi sobre su discusión en "Las Dos Caras de la Moneda". Estoy de acuerdo con Perdi en que 300 es una patata, es más, una patata propagandística, una patata hipermusculada y propagandística, una propaganda patatada e hipermusculoide, un hipermercado patatero de gagapopa. En fin, una musqui-pati-hiper-chufli.

De todas formas, entretiene a la par que alimenta los ojos con visiones maravillosas. Mini punto para Álvaro.

P.D.: Con esta entrada creo que me he meao fuera.

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domingo, 16 de marzo de 2008

Declaración de Intenciones


Me hace mucha gracia cuando oigo a alguien usar la expresión "tener la vida resuelta". "Voy a estudiar unas oposiciones, que si me dan plaza tengo la vida resuelta", "A mi primo le han hecho fijo en la empresa. Qué suerte, ya tiene la vida resuelta", ... Que yo sepa, la vida sólo se resuelve cuando se acaba, y mientras tanto, hagas lo que hagas, tienes que ir renovándola. ¿Acaso el ser funcionario te exime de mejorar en tu trabajo? ¿El estar fijo en una empresa significa que tienes que estar ahí el resto de tu vida, aunque el puesto ya no te guste o el jefe sea un hígado a la vinagreta? El miedo es muy peligroso, y más aún si es miedo a perder comodidades: la comodidad de un curro, la comodidad de una casa, la comodidad de una rutina.

Y es que ya se están pasando. Parece que si no te dejas el pellejo en engrasar la maquinaria eres un gentuzo. Levántate, estudia tu carrera, luego ve a clases de inglés, luego a clases de alemán, luego a la piscina y luego a ver la tele. Y cuando estés trabajando, a darles de comer a los churumbeles y a ser un marido como está mandado. Y si un día me quiero ir a tocar la guitarra a la plaza del pueblo ¿qué pasa? Pues que soy un bala perdida y que tendría que estar en casa con las córneas apuntando hacia la pantalla. Pues el que quiera mirar su tele de plasma de 800 megatones, que la mire, que yo seguiré mirando al cielo.

Es cierto que existe el estómago, y hay que echarle de comer. Pero de ahí a llevar una vida estándar sólo porque es lo que está escrito... ¡JA!
Ahora bien, es duro darse cuenta de que no se es tan ___________ como se cree que es. El espacio que he dejado en blanco se puede rellenar con cualquier adjetivo que tenga connotaciones positivas: atractivo, especial, divertido, simpático, inteligente, ...
Y es que, como diría Tyler Durden, la televisión nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, estrellas del rock, o dioses del cine, y va llegando el momento de darse cuenta de que eso puede no pasar. Dicen que un pesimista es un optimista con experiencia. Yo prefiero creer que la vida no está hecha para cobardes, y que rendirse es morir. O "tener la vida resuelta", como a algunos les gusta decir...

Para mí la clave está en el equilibrio. No hace falta ser Brad Pitt para ser feliz, y se puede ser feliz viviendo entre basura. La clave está en buscar esa silla que no lleva ningún chicle pegado, aunque para ello haya que patearse toda la universidad. Búscala aunque te lleve toda la vida, y cuando llegue el momento de decir adiós, la hayas encontrado o no, podrás decir que tienes la vida resuelta... porque la has vivido.

Para ver lo que hay al otro lado de la montaña hay que escalar la montaña. Pero para eso hay que querer escalarla. Respeto al que ame su rutina. Está muy bien. No es mi caso. O al menos prefiero pensar que no lo es. Clao que es duro darse cuenta de que no se es tan ___________
como se cree que es (hueco rellenable con atrevido, valiente, original, ...).

En fin, que siempre hay más de lo que uno ve, de lo que uno conoce, de lo que uno percibe. Consejo de la Semana: agarrad un instrumento, una mochila, un diario, y coged un tren, a ver qué pasa. Yo, por mi parte, estoy a escasas horas de hacerlo.
Nos vemos en el cielo.


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